Ranas, cazos con agua y auto expectativas

La gestión de expectativas es una herramienta o proceso que considero clave para cualquier tipo de relación. Profesional, de amistad, familiar o lo que sea. Saber qué esperamos los unos de los otros y no esperar cosas a un nivel no es sano o realista.

Ahora bien, ¿qué hay de las expectativas que generamos sobre nosotros mismos?

El problema, cuando uno se quema por exigirse más de la cuenta, es que ocurre como en el ejemplo de la rana y el cazo de agua al fuego, tan poco a poco que uno no lo percibe hasta que es tarde.

Está bien tener planes y, desde luego, poner el estándar alto para no caer en la mediocridad. Lo que es igual de importante o más, es ser capaz de analizar esas expectativas con compasión tanto al establecerlas como al revisarlas.

La vida ocurre. Los planes cambian. Las circunstancias cambian. Cometemos errores de estimación y percepción de los que sacamos conclusiones. Si tenemos todo esto presente y aprendemos a querernos, podemos llegar a ver que estamos, en ocasiones, apretándonos las tuercas más de la debido.

Importante tener momentos de reflexión para disfrutar de nuestra imperfección y para volver a calibrar.

Ningún ser humano es perfecto, y ninguno de nosotros va a ser el primero.

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